Creo que estoy de acuerdo en eso que he oído de que la verdadera inspiración llega sobre las 2 o las 3 de la mañana. Son exactamente cuando empiezo a escribir las 2:52 y aquí me hallo con un sueño inimaginable y unas ganas de dormir que me hacen pestañear muy lento, pero sin poder despegarme del ordenador porque algo me mantenía aquí y no recordaba exactamente el qué.
Entonces una cosa me ha llevado a otra, el destino/karma me ha traído por todos los recovecos posibles en este mundo de internet y he acabado en el mío propio.
En el mundo en el que estamos juntas, en el mundo en el que nuestras líneas no son nuestras líneas, sino que es nuestra única línea, en el mundo en el que no te echo de menos...
Y es que tengo un problema, que cuando me vuelvo a acostumbrar a ti cada vez quiero más y ¡jope! ni enfadarme puedo por no verte porque necesito hacerlo, achucharte, aplastar los rizos locos esos y reírme de felicidad contigo, decir tonterías sin callar o contártelo todo sin necesidad de abrir la boca.
Necesito un ratito de la pequeña que me ve como a un hada y que no me dice "Bueeeno..." para que me vaya aunque sean casi las 11 de la noche y aún esté en su casa.
