domingo, 20 de enero de 2013

Sexo


Cambio orgasmos por palabras.
He traído una manada de ellas para que no me dejéis dormir en tres días.
Aquí hemos venido a hablar de sexo, animal, si puede ser.
El escalofrío acogedor de cuando entra,
la mutua y leve sonrisa de 'ya está dentro',
y la mueca agresiva de 'ahora, te vas a enterar'.
Bailar en tu cuerpo un ska,
que lluevan trompetas en tu cara,
y se esconda el sol para que nadie se de cuenta que nos está mirando,
que sólo nos mira a nosotros.
Y que me dices del suspiro del 'yo ya'
cuando 'tú ya' justo en ese suspiro.
Y la cama una piscina, y nosotros los curiosos
que corren a la orilla y se corren hasta el fin del mundo.
El deseo que trepa por tu pierna como un tigre
acechando su comida, porque tu cuerpo es mi alimento,
porque ¿para que vivir si puedo estar entre tus piernas?
Y mirarte a la cara, y clavarte los ojos y la lengua,
y sentir el flaqueo de tus rodillas, y el estrépito de nuestras almas al galope.
Y golpearse, porque en este juego todo vale, muérdeme la cara,
vísteme la vida de tu aroma, mánchame el corazón con tu influjo.

Pero cuando acabes, no te vayas, que el sol quiero alumbrarte la mañana,
que mi tripa pide un desayuno, de esos de hambre feroz,
de empezar el día como dios no manda,
follando.

Pedro Pastor