Sus tanques, sus armas, sus condecoraciones,
todo reluce, es orden, disciplina.
De pronto un niño del público se pregunta: ¿Cuántos estamos aquí?
Llega a la conclusión de que están sobre 10.000 personas,
y dice: Me aburro, puesto que soy un niño, se cumplirá: Quiero que se haga de noche.
De pronto, se hace de noche.
El niño ve caer una estrella fugaz.
Y pide un deseo: Quiero que esta noche caigan tantos machetes como personas estamos, y que cada uno vaya al vientre de cada persona viva que estamos aquí.
(No le busques sentido al deseo, sólo es deseo)
Al momento, comenzaron a llover 10.000 machetes enormes
que iban disparados cuales misiles hacia cada vientre humano.
El niño reía porque primero iban a aquellos que habían comido comida caliente,
luego a por los de comida templada,
y, por último, a por los de comida más bien fría.
Al instante, todo se convirtió en un mar de sangre enorme,
mientras se comenzó a escuchar en los altavoces del ejército "Rainning Blood" de Slayer.
Tras 10 minutos cayendo cuchillos sin parar, y repitiendo por segunda vez la canción,
todos, incluido el niño, habían sido brutalmente asesinados. Jóvenes, cincuentones, ancianos, etc.
Todos tenían el vientre abierto, estaban abiertos en canal
y la sangre brotaba muy fuerte de ellos, mientras intentaban llorar o pedir socorro.
El mar de sangre se hizo tan grande que las ratas que se comían sus cadáveres pudieron salir por lo alto de las gradas con barquitos de papel hechas anteriormente por militares a sus hijos.
El mar abrió la gran compuerta del recinto, se alejó hacia la ciudad, manchando los edificios civiles y estructuras burocratizadas,
y entró un vagabundo con un cartel que ponía: "Necesito dinero, necesito comer."
En ese instante, el vagabundo cogió la estrella fugaz del regazo del niño muerto que pidió el deseo
y, mientras veía los cadáveres de los militares bañados en sangre, comenzó a reír muy alto.
Decidió salir del recinto lo antes posible para que la policía no pensara que él había causado ese destrozo.
Mientras se iba, miraba la estrella (que ahora llevaba en sus manos) con asombro y logró gesticular sus últimas palabras, por última vez en su vida: "Me la llevo, puede que en algún futuro la necesite."
Sus últimas, porque al momento llegaron las fuerzas de "seguridad" y lo acribillaron a balazos.
El jefe de policía dijo: "Hay que joderse, es la tercera vez que pasa esta semana. Los putos críos y su inocencia."
-A.R.