miércoles, 30 de noviembre de 2011

Cuestión de saber mirar

   De repente, al verla me imagine un cuadro, la enmarqué, limitando mi angulo de visión a esa anciana y el banco en el parecía haber caído como guiada por el destino, o el cansancio, la falta de fuerzas o la casualidad. Yo venía del instituto como cada día, cansada después de la larga mañana y con muchas ganas de llegar al piso. Suelo ir distraída, con la mente en blanco, dándole vueltas a alguna idea absurda o pensando en lo que haré esa tarde. Pero, a veces, una imagen consigue detener tu mirada, y tu mente se para en ella imaginando una historia absolutamente falsa pero que es lo que en ti ha causado dicha imagen.
    Señora muy anciana, arrugada, encorvada hasta dar la sensación de que con un solo golpecito caería rodando hacia delante, sentada en la punta del banco, apoyada lo justo para no caerse, con una toca, moño gris debajo de un pañuelo y un cigarro en la mano. Me hizo pensar lo curioso que es que las personas no sabemos despegarnos de lo que nos hace daño o algún mal ni siquiera cuando estamos viendo el final. A veces, es cuestión de costumbre, otras es el miedo a lo nuevo y por tanto a cambiar, otras es falta de información y otras es simplemente vicio.
    Me gustan las cosas que nos hacen pensar, me gustan las imágenes que nos hacen clavar la mirada en ellas y con las que llegamos a ciertas conclusiones o simplemente dejan abierto el abanico de la reflexión...

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