Y para eso, en el escenario del mundo, en la obra de la vida están los artistas como nosotros que conseguimos que la MAGIA no se desvanezca, que el encanto siga poseyendo a los espectadores que no se atreven a utilizarla, que la temen... y nosotros, los valientes, la tomamos, la moldeamos, la guardamos en nuestras varitas, nuestros sombreros o en nuestros dedos y cada vez que la necesitamos aparece, compartiéndola además con tantos espectadores que necesitan de ella y suplican con sus ojos brillantes que los ayudemos. Y así, vamos poco a poco consiguiendo que la vida sea más vida, que las cosas vayan tomando su loco y desordenado curso y dejen de estar por ahí colocadas en un orden incorrecto... Porque los que soñamos con la magia, somos los que continuamos de pie cuando el show parece haber terminado.

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