lunes, 13 de mayo de 2013

Des...

Desde que el destino descubrió la desarreglada desidia del desnudo y desierto desván, deseó desvirgarlo deslumbrándolo desafiante con la desafinada desgracia del desagradable desahucio. El desarraigo desembocó  a un desaliñado desahogo al desarmar y desamueblar el desdichado desastre. La desaparición del deseo desatada por el desamparo desentonó con el desayuno desempaquetado por la descarada desconocida del descapotable. Descalzo y desconfiado desenfilé al descansillo y describí el descenso al desatino al desvanecerse la desazón de mi desfallecimiento después de que la desconocida desencadenara el desafiante desenlace.


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