miércoles, 13 de agosto de 2014

Joder pasado, qué presente estás a veces.

Todavía me entran ganas de contarte las cosas que me emocionan en el día a día.
Todavía me acuerdo de ti cuando lloro y todavía me apetece, a veces, que tú me seques las lágrimas.
Todavía me sueño casi a diario. A veces con que vienes y me destrozas por dentro como yo te he hecho a ti tantas veces. A veces sólo con que me abrazas...
Todavía cada puta cosa del pueblo me recuerda a ti.
Todavía leo tus cartas y lloro.
Todavía me da miedo abrir la carpeta de las fotos.
Todavía me abruma mirar al futuro y no verte.
Todavía te imagino relatándome cuando cruzo los semáforos en rojo y cuándo me callo ante una injusticia.
Todavía te quiero y siempre lo voy a hacer.

Sin embargo,
Ya no siento las cadenas.
Ya no quiero más.
Ya he aprendido a mirar hacia delante y me demostrado que puedo sola.
Ya puedo hacer lo que quiera cuando quiera
Ya no tengo que dar explicaciones, inventarme excusas ni hacer nada sin que me apetezca.
Ya no hay discusiones por tonterías ni lágrimas de culpabilidad sin sentido.
Ya no hay una vida programada con un guion determinado.
Ya no tengo esa obligación.
Ya sueño tranquila con mis imposibles.
Ya puedo vivirlo todo, todo lo que yo elija.
Ya soy libre.


Y solo por eso puedo soportar los todavía y sigo entreteniéndome poniéndole tiritas a esta hemorragia que sólo el tiempo curará del todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario