Todavía me entran
ganas de contarte las cosas que me emocionan en el día a día.
Todavía me acuerdo
de ti cuando lloro y todavía me apetece, a veces, que tú me seques las
lágrimas.
Todavía me sueño
casi a diario. A veces con que vienes y me destrozas por dentro como yo te he
hecho a ti tantas veces. A veces sólo con que me abrazas...
Todavía cada puta cosa
del pueblo me recuerda a ti.
Todavía leo tus
cartas y lloro.
Todavía me da miedo
abrir la carpeta de las fotos.
Todavía me abruma
mirar al futuro y no verte.
Todavía te imagino
relatándome cuando cruzo los semáforos en rojo y cuándo me callo ante una
injusticia.
Todavía te quiero
y siempre lo voy a hacer.
Sin embargo,
Ya no siento las
cadenas.
Ya no quiero más.
Ya he aprendido a
mirar hacia delante y me demostrado que puedo sola.
Ya puedo hacer lo
que quiera cuando quiera
Ya no tengo que
dar explicaciones, inventarme excusas ni hacer nada sin que me apetezca.
Ya no hay
discusiones por tonterías ni lágrimas de culpabilidad sin sentido.
Ya no hay una vida
programada con un guion determinado.
Ya no tengo esa
obligación.
Ya sueño tranquila
con mis imposibles.
Ya puedo vivirlo
todo, todo lo que yo elija.
Ya soy libre.
Y solo por eso puedo
soportar los todavía y sigo entreteniéndome poniéndole tiritas a esta
hemorragia que sólo el tiempo curará del todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario